El interés científico por el calostro no surgió en el contexto de los suplementos nutricionales. Empezó en las granjas, cuando unos investigadores agrícolas y veterinarios se plantearon una pregunta muy sencilla sobre la supervivencia de los terneros y descubrieron en las respuestas algo mucho más importante de lo que habían imaginado.
Esta historia es importante. Es la base científica del calostro, que se sustenta en décadas de observaciones de campo y de laboratorio anteriores a la comercialización de cualquier suplemento. Entender de dónde viene la investigación ayuda a valorar en qué punto se encuentra hoy en día.
Los orígenes agrícolas: estudios sobre la salud de los terneros
Los primeros estudios sistemáticos sobre el calostro los llevaron a cabo, a mediados del siglo XX, unos investigadores agrícolas que analizaban los factores que determinaban la supervivencia de los terneros. La observación que impulsó esta investigación era sencilla, pero convincente: los terneros que recibían suficiente calostro poco después de nacer tenían muchas más posibilidades de sobrevivir y crecer bien que los que no lo recibían.
Esta diferencia en los resultados fue lo bastante grande como para tener un impacto económico en las explotaciones lecheras, lo que motivó a los investigadores a averiguar por qué se producía.
Lo que demostraron esos primeros estudios fue que el calostro aportaba algo que el ternero no podía producir por sí mismo en las primeras horas de vida: protección inmunológica. A diferencia de los humanos, cuyo sistema inmunológico recibe cierta transferencia pasiva de anticuerpos a través de la placenta antes de nacer, los terneros recién nacidos prácticamente no reciben esa transferencia. El ternero llega al mundo sin inmunidad, en un sentido crítico, sin los anticuerpos circulantes que proporcionan la defensa inmunitaria inicial.
El calostro, que se extrae de la vaca en las primeras horas tras el parto y que el ternero consume durante ese mismo periodo, fue el mecanismo que permitió esta transferencia inmunológica esencial. Los estudios que documentaron este hecho en grandes poblaciones de animales sentaron las bases empíricas de lo que hoy sabemos sobre la importancia biológica del calostro.
La identificación de componentes específicos
A medida que los métodos analíticos fueron mejorando a lo largo de los años 70 y 80, los investigadores pasaron de los estudios observacionales de los resultados a la identificación bioquímica de los compuestos responsables de esos resultados. Este trabajo permitió identificar las principales clases de inmunoglobulinas presentes en el calostro —IgG, IgA e IgM—, junto con la lactoferrina, los factores de crecimiento y los polipéptidos ricos en prolina, que en conjunto definen el perfil biológico del calostro.
Cada compuesto identificado se convirtió en una nueva línea de investigación. ¿Qué hacía exactamente la IgG? ¿Cómo interactuaba la lactoferrina con las poblaciones microbianas? ¿Cuáles eran los mecanismos de acción del IGF-1 en el tejido epitelial intestinal? La identificación de los componentes individuales proporcionó a los investigadores hipótesis comprobables, y la bibliografía de los años 80 y 90 recoge algunos de los trabajos más fructíferos desde el punto de vista de los mecanismos en la ciencia del calostro.
Expansión hacia aplicaciones en humanos
A finales de los 80 y ya en los 90, surgió una pregunta lógica: si los factores inmunitarios y de crecimiento del calostro bovino eran tan importantes para la biología de los terneros, y si la biología de los mamíferos era tan similar entre especies como sugería la biología comparada, ¿qué podría aportar el calostro bovino en el contexto humano?
Esta pregunta impulsó la expansión de la investigación sobre el calostro desde el ámbito agrícola hacia la ciencia de la nutrición, la medicina deportiva, la gastroenterología y la inmunología. Empezaron a aparecer estudios en revistas de diversas disciplinas que analizaban la suplementación con calostro en deportistas, en personas con problemas de salud intestinal, en personas mayores y en diversos contextos relacionados con el sistema inmunitario.
La bibliografía sobre ciencias del deporte, en particular, creció mucho a finales de los 90 y durante la década de los 2000, y en ella se analizaba el posible papel del calostro en la recuperación, la resistencia inmunológica durante el entrenamiento intenso y la integridad de la barrera intestinal bajo estrés físico. Algunos de los datos más rigurosos de ensayos en humanos sobre el calostro provienen de este periodo.
En qué punto se encuentra la investigación hoy en día
La investigación sobre el calostro en 2026 abarca múltiples disciplinas y sigue creciendo. Los estudios sobre el microbioma han planteado nuevas preguntas sobre cómo interactúan los compuestos del calostro con los ecosistemas microbianos intestinales. Los avances en la caracterización de las proteínas siguen revelando nuevos agentes biológicos dentro de la matriz del calostro. La investigación sobre la función de barrera intestinal ha dado una nueva relevancia a las interacciones ya conocidas del calostro con el tejido intestinal.
Lo que no ha cambiado es la esencia de la observación fundamental: que el calostro es una sustancia biológicamente compleja que ha evolucionado específicamente para favorecer la etapa de desarrollo más crucial en la vida de los mamíferos, y que muchos de sus componentes tienen una relevancia biológica que va más allá de ese contexto de desarrollo original.
Es importante señalar que el estudio del calostro sigue en marcha. Al igual que en muchas áreas de la ciencia de la nutrición, los nuevos descubrimientos siguen perfeccionando y, a veces, cuestionando las conclusiones anteriores. La actitud científica adecuada ante este campo no es la certeza, sino una investigación continua y rigurosa.
Si hay algo que se repite a lo largo de cinco décadas de investigación sobre el calostro, es esto: cuanto más profundizamos, más complejidad encontramos. Y desde un punto de vista científico, eso suele ser señal de que estamos estudiando algo realmente importante.
Si te interesan los factores inmunitarios específicos que se han identificado y caracterizado a lo largo de esta trayectoria de investigación, el análisis detallado del perfil de factores inmunitarios del calostro repasa esos hallazgos biológicos. Y si buscas una síntesis completa de toda la ciencia, desde los principios básicos hasta las investigaciones actuales, el artículo principal sobre la ciencia del calostro te ofrece una visión más completa.
